REFLEXIONES SOBRE EL CONFINAMIENTO

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Esto del confinamiento, trae consigo un montón de lecciones y aprendizajes. Personalmente me ha sido muy valioso este periodo, del cual he extraído mucha información, observando. Imagino,  que una vez al año, el mundo debería pararse, escuchar y  hacer un confinamiento. Pues nos ha dado pie a la reflexión, a la auto escucha, y al silencio. Ha venido a curar la pandemia del “deprisa deprisa”, del hacer y el no ser, del “no permitirse“ y de la alta productividad a cualquier precio.

Como todo el mundo, tengo una opinión del “virus”, y en mis estudios  que actualmente curso, de Medicina Germánica y Naturopatía, por supuesto que una empieza a sacar sus propias conclusiones. He preguntado a todos mis profesores, a todas las personas que considero sabias y doctas , he leído, he mirado muchos puntos de vista,  e incluso me he tragado tratados de biología y medicina infumables. He aprendido mucho de todo esto, y la verdad es que estoy muy agradecida, porque si no hubiera acontecido esta situación, desde luego no  habría estudiado con tanta profundidad. Hay muchas cuestiones que indudablemente, son dudosas, cuestionables y ciertamente controvertidas.

Pero este post no es para hablar de todo eso del “virus”, sino de todo lo que considero que ha habido implícito. Que emociones, sentimientos y pensamientos me ha provocado y sobretodo que he aprendido, de cada situación.

En primer lugar, quiero poner el foco, en esas personas  del campo sanitario que han trabajado arduamente para “curarnos” a todos. Somos muy afortunados de poder vivir en una sociedad donde disponemos de un sistema sanitario , a pesar de falta de recursos, etc, que aquí y ahora, no cabe mencionar.  A pesar de que no he aplaudido ni un solo día, les agradezco desde aquí, toda su dedicación y sacrificio.

Además, hemos visto, mucha gente ayudando, colaborando, ofreciendo servicio desinteresado y  tendiendo una mano amiga a las personas más desfavorecidas. Estas cosas hacen que sienta esperanza, hacia un futuro mejor.

Hemos visto voluntarios recogiendo y salvando a animales de las personas que fallecen y haciéndose cargo de ellos. Hemos visto cocineros y comedores sociales, que trabajan para ayudar a las personas que no tienen para comer a diario. Hemos visto artistas, creadores  y gente del mundo de la cultura ofreciendo material gratuito, poesía, teatro, cine, música, arte y belleza, para que el mundo fuera un lugar con más esperanza y amor. Hemos visto docentes haciendo cursos gratuitos para que la gente se ejercite, se forme y crezca. La lista es francamente larga, y eso me maravilla. El ser humano puede ser enorme, precioso y brillante.

También hemos visto mucho amor, entre personas, amantes, amigos, hermanos, familias,  que se echan de menos…llamadas de “te extraño”, “te quiero”, y cuando pase todo esto: “no te voy a dejar ir”…  

Hemos visto mucho humor, y esto francamente, nos ha salvado de la tristeza o desasosiego.

También, hemos visto mucha información, quizás en exceso, y eso ha generado muchas emociones encontradas: miedo, ansiedad, preocupación, desesperanza…

Pero desde otro lugar, más reservado y silencioso, esto ha venido a enseñarnos/ enseñarme muchas, muchas cosas. Y por ello doy las gracias.

Como dijo en su día el Dr. Jorge Carvajal, esto,  ha venido a enseñarnos humildad.

La palabra «humildad» viene del latín humilitas y esta deriva (el sufijo -itas indica «cualidad de ser») de la palabra humus que significa «tierra». La palabra humildad está relacionada con la aceptación de nuestras propias limitaciones, bajeza, sumisión y rendimiento.

Y no puedo estar más de acuerdo. La humildad de ver que hoy lo tienes y mañana ya no lo tienes. La humildad de ver que todo es efímero. Y lo que hoy es, mañana ya no es.  Y lo que pensabas que ya tenías atado, se ha terminado deshaciendo… Y la persona que pensabas que era confiable, resulta que ya no lo es. Y lo que te daba miedo, ahora ya no te lo da… ahora temes otras nuevas cosas. Y lo que estaba claro, ahora  está difuso. Y que lo que dabas por supuesto, aprendes a saber que no.

Heráclito dijo: el cambio, es la única constante…, y eso a mi me evoca  más humildad. Humildad para ver que en la vida hay cosas que no podemos cambiar, por mucha convicción que tengamos. Humildad para adaptarte a aquello que creías que jamás te adaptarías. Humildad para respetar a las personas que opinan distinto a ti. Humildad para entender  que colonizar al otro con tu pensamiento, creencias  e ideas es  un acto de agresividad y falta de compasión. Humildad para entender que el que tiene miedo, incomprensión y falta de información ataca, agrede e incluso insulta. Humildad para tener empatía y saber que cada persona ha vivido una situación muy distinta a la tuya… Humildad al ver que lo que para uno es quedarse en casa un “fastidio”, para otros es una bendición y una gran oportunidad. Humildad al comprender que hay personas que viven realmente “confinados “  : como una familia de 4 personas viviendo en una habitación de 8m2. Humildad de ver como la naturaleza y la biología desarrolla sus mecanismos naturales de sanación, y realmente no nos necesita. Humildad para tener paciencia. Humildad para ver que no eres “tan necesario” en la vida de los demás. Humildad para aceptar que el que miente, intenta protegerse de algo. Humildad para entender que nos equivocamos constantemente, y eso, al fin y al cabo,  es ser humano.

Podría seguir,  pero la única conclusión , en mi opinión, es que la humildad, nos salva… Nos da comprensión, nos da paciencia, amor, y es el fundamento para construir cualquier relación, o situación. Porque si eres humilde, puedes escuchar al otro y ponerte en sus zapatos. Si eres humilde, eres libre, y por mucha soberbia y orgullo que tengas delante, nadie, absolutamente nadie, puede arrebatarte tu verdad.

Y francamente, aprendiendo  con humildad a saborear qué es esto de la paciencia… Como dijo hace poco uno, de mis maestros: Paciencia: la ciencia de la paz.   

Os comparto esta frase, de la cual, tengo mucho que  aprender, aplicar, y poner en practica:

“La humildad no es pensar menos de ti mismo, es pensar menos en ti mismo. “C. S. Lewis.

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